El de Sin Patria

Sin patria, un producto de dos países, sin hogar que llame su propio. Déjeme les cuento la historia de uno que nació en un país y creció en otro. Siempre dividido entre dos patrias pero nunca miembro de uno o del otro porque para aceptar uno debe de abandonar el otro.

La matriz del ser humano es ser miembro de la patria que llama su comunidad. ¿Pero qué hace el que quiere dos países? El amante es siempre egoísta porque no le gusta compartir sino quiere siempre ser el centro de la atención del que lo quiere. Así es entre los países, mejor dicho entre la gente que es miembro de dichos países; solo debe querer a uno.

Por circunstancias fuera de su control, el de sin patria se encuentra siempre en busca de la aceptación en ambos lugares pero siempre enfrentando la triste realidad que los países, así como los humanos son celosos.

Viajando y siempre buscando; el abandono y la soledad persigue al infeliz. ¿Cómo es posible que esto sea? Siendo creatura de dos sociedades, hermanos semejantes pero con trayectorias distintas, las sociedades difieren en puntos de vista de cómo vivir. Y como hermanos siempre en competencia, cada uno busca la ventaja para ganarle al otro. La competencia no acepta puntos de vista distintos sino exige que sea una sola.

El de dos puntos de vista, siendo creatura de los dos lados y entendiendo que hay varias maneras de existir; la decisión de escoger uno sobre el otro es imposible sin abandonar lo que lo hace diferente – la realidad que no hay una sola manera de vivir, sino hay varias, cada una con sus éxitos pero a la vez con sus propios desafíos.

¿Cómo reconciliar esto? Uno, aceptar su trayectoria en busca de la aceptación de las dos culturas que lo rechazan sabiendo que nunca los dos podrán ser uno. O dos, abandonar la soledad y escoger uno sobre el otro. Lo fácil es escoger uno, abandonando el otro. Pero como todo fácil, el escoger uno es aceptar que el sueño de la aceptación entre los dos es solamente un sueño que jamás se realizara.

Lo difícil es seguir exigiendo que ambos requieren de los dos para realizar el sueño de la igualdad que la humanidad requiere para enfrentar el reto que la vida le pone adelante. El de sin patria, siempre en busca de aceptación sigue enfrentando la realidad que los gemelos son colosos y por eso la trayectoria de ambos no superan porque siguen entorpeciéndose uno al otro.

¿Y, que le pasa al de sin patria? Quien sabe, porque sigue perdido en el abismo de la soledad.

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